Filosofía

Ramón Esteve fundó el estudio en 1991 con el convencimiento de que la arquitectura era una disciplina global.
Hemos ido formando un equipo de profesionales conectados por la búsqueda de un objetivo común, generar respuestas creativas en nuestro entorno creando lugares, objetos y marcas singulares. Hoy el estudio es un lugar donde arquitectos, diseñadores y creativos trabajamos juntos en el desarrollo de proyectos con carácter.

Creatividad es el resultado de imaginar, resolver y sorprender. Ramón Esteve

La arquitectura y el diseño son para nosotros disciplinas complementarias que se enriquecen mutuamente y que, de alguna forma, son inseparables. Iniciamos cualquier trabajo atendiendo a todos los parámetros que lo contienen con el objetivo de conseguir un resultado con la máxima claridad, sencillez orden y armonía.

Nuestra identidad queda patente en nuestra obra. La responsabilidad con el trabajo bien hecho nos obliga a volcarnos en los detalles y a cuidar el desarrollo completo de una idea. Lo que en principio es sólo un pensamiento o una idea, con el esfuerzo y la constancia evoluciona para convertirse en una realidad, en un espacio o en un objeto.

Cuidamos el proceso tanto como el resultado, por eso la experiencia de un proyecto abarca desde el minuto cero hasta su materialización.

Cualquier proyecto es la consecuencia de un camino que parte de las necesidades de un cliente. El proceso de desarrollo, llevado a cabo por un equipo multidisciplinar plenamente implicado, se realiza bajo una idea que articula toda nuestra obra: “Lugares donde apetece vivir”.

Las constantes de nuestro trabajo son la búsqueda de armonía, serenidad, atemporalidad, atmósfera, universalidad, contextualización.

Armonía, resultado de generación de sistemas, como relación entre todo parte, los proyectos nacen de una idea, idea generadora que dirige todo el proceso desde el origen en la concepción, hasta el propio desenlace en su ejecución. Serenidad, como resultado la búsqueda de equilibrio en la relación entre las formas y dentro de su universo geométrico. Atemporalidad, naciendo en un momento concreto, pero con la voluntad de intentar evocar la mayor cantidad de tiempo. Atmósfera, envolvente como resultado de la combinación feliz de los elementos materia y luz, de manera que la lectura única sea su fusión.

Universalidad, formas como consecuencia de síntesis de ideas aproximando el diseño de los elementos a su idea conceptual, alejándonos de proyectar con recursos de identidad reconocibles. Contextualización, implantación como el dialogo con el entorno físico y cultural, como la utilización de recursos de vinculación al lugar. El resultado es un trabajo que transmite esencialidad, que contiene la complejidad y la densidad de una obra resuelta hasta el extremo detalle, cuyo fin es la creación de lugares donde apetezca vivir.

Desde el centro histórico de Valencia trabajamos en proyectos tanto nacionales como internacionales.